Sobre el artista

Dejé hace ya un tiempo mi trabajo ejecutivo para dedicarme plenamente a la pintura, una práctica que llevaba años formando parte de mi vida. Desde mi estudio desarrollo y vendo obra, en un proceso continuo de evolución.

Durante muchos años trabajé en la industria audiovisual, en producción y dirección de cine, series y programas. Tuve la suerte de recibir premios y nominaciones —Goya, Emmy y reconocimientos del público— en una etapa marcada por una profunda pasión por ese lenguaje.

El trabajo pictórico se sitúa en el expresionismo abstracto, tras etapas de figurativo e impresionismo. Parte de inspiraciones, sensaciones, música y climas que buscan generar una propuesta con contenido y belleza. En las obras se refleja el impacto de acontecimientos, búsquedas, encuentros con una dimensión trascendente. También está presente la naturaleza —el mar, la luz, la vida— como expresión de esa misma trascendencia. Con protagonismo a lo matérico con audacia como recurso expresivo.

El impulso definitivo para dar este paso me llegó al conocer la obra y la persona de Alberto Guerrero, a quien sigo de cerca y hoy considero amigo. Me interesan especialmente artistas como Rothko, Malevich o Sean Scully, así como Van Gogh, Tàpies o Barceló, entre muchos otros.

Recibo visitas en mi estudio. También muestro obras en Instagram (@studiof.pou) y en la galería Saatchi, con proyección internacional.